Sura ar-Ra‘d, 13:28
Los corazones se sosiegan con la remembranza de Dios
Según las investigaciones de David B. Larson y su equipo del Centro Nacional Norteamericano de Investigación de la Salud (American Nacional Health Research Center), los estudios comparativos entre estadounidenses creyentes y no…
Según las investigaciones de David B. Larson y su equipo del Centro Nacional Norteamericano de Investigación de la Salud (American Nacional Health Research Center), los estudios comparativos entre estadounidenses creyentes y no creyentes han dado resultados sorprendentes. Por ejemplo, las personas religiosas sufren un 60% menos de enfermedades cardíacas que las que tienen poca fe o ninguna, la tasa de suicidios entre las primeras es un 100% menor que entre las segundas, las primeras sufren mucho menos de hipertensión arterial que las otras y por cada fumador entre los religiosos hay 7 entre los ateos o escépticos.

Algunos psicólogos tienden a considerar estas cifras como producto de simples “efectos psicológicos”. Sostienen que la fe mejora el ánimo de la gente y esto contribuye a su salud. La explicación es admisible. Pero si se examina el tema surgen conclusiones más sorprendentes. La fe en Dios es mucho más fuerte que cualquier influencia psicológica. Las investigaciones a gran escala llevadas a cabo por el Dr. Herbert Benson --ateo confeso-- de la Facultad de Medicina de Harvard han producido resultados notables en este campo: se llegó a la conclusión de que la creencia ferviente en Dios es lo que actúa de modo más positivo sobre la salud humana y proporciona la mayor paz mental.
¿Cuál es la causa de esta conexión entre la fe, el alma humana y el cuerpo? La conclusión a la que arribó Benson, un investigador laico, es, en sus propias palabras, que el cuerpo y la mente del ser humano están regulados para creer en Dios. Este hecho, que el mundo de la medicina ha comenzado lentamente a apreciar, es un secreto que fue revelado en el Corán en estos términos:
ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَتَطْمَئِنُّ قُلُوبُهُم بِذِكْرِ ٱللَّهِ ۗ أَلَا بِذِكْرِ ٱللَّهِ تَطْمَئِنُّ ٱلْقُلُوبُ ٢٨
¿No es acaso con la remembranza de Dios que se sosiegan los corazones?
Las personas creyentes que rezan y confían en Dios son psicológica y físicamente más saludables porque actúan de acuerdo a como fueron creados. Las filosofías y sistemas que violan los principios connaturales en la creación del ser humano conducen siempre al sufrimiento, a la inquietud, a las dificultades y a la infelicidad.
La medicina moderna tiende actualmente a tomar conciencia de estos hechos que brevemente hemos expuesto. Como afirma Patrick Glynn:
La investigación científica en psicología en los últimos 25 años ha demostrado que... la creencia religiosa es una de las cosas que más ayuda a la salud mental y a la felicidad (Glynn, “Dios. La evidencia”, pp.
61-62).
Fuentes
- Patrick Glynn, God: The Evidence, The Reconciliation of Faith and Reason in a Postsecular World , (California: Prima Publishing: 1997), 80- 81.
- Herbert Benson, and Mark Stark, Timeless Healing , (New York: Simon & Schuster: 1996), 203.
- Ibid. , 193.
- Glynn, God: The Evidence, The Reconciliation of Faith and Reason in a Postsecular World , 60-61.


