Sura az-Zukhruf, 43:11
La proporción de lluvia
Uno de los datos que suministra el Corán sobre la lluvia consiste en que ella es derramada sobre la tierra en una medida definida. Esto se menciona en la Sura Zujruf (El lujo) en estos términos:
Uno de los datos que suministra el Corán sobre la lluvia consiste en que ella es derramada sobre la tierra en una medida definida. Esto se menciona en la Sura Zujruf (El lujo) en estos términos:

وَٱلَّذِى نَزَّلَ مِنَ ٱلسَّمَآءِ مَآءًۢ بِقَدَرٍۢ فَأَنشَرْنَا بِهِۦ بَلْدَةًۭ مَّيْتًۭا ۚ كَذَٰلِكَ تُخْرَجُونَ ١١
“Es El Quien hace descender agua del cielo en una medida definida, y con ella revivimos una tierra muerta. Del mismo modo se os hará surgir (de la muerte el día de la resurrección)”
Esta medida global de la lluvia también ha sido descubierta por las investigaciones modernas. Se estima que en un segundo se evaporan de la superficie terrestre aproximadamente 16 millones de toneladas de agua. En un año el número asciende a 513 billones de toneladas, y ésta equivale a la cantidad de lluvia que cae sobre la tierra en el mismo período. Esto significa que el agua circula continuamente en un ciclo equilibrado, según una “medida” definida. La vida sobre la tierra depende de este ciclo del agua. Aunque los hombres utilizaran toda la tecnología disponible hoy día en el mundo serían incapaces de reproducir este ciclo artificialmente.
Incluso un pequeño desvío en este equilibrio provocaría rápidamente un grave desajuste ecológico que pondría fin a la vida aquí. No obstante esto nunca ocurre, y la lluvia continúa cayendo cada año exactamente en la misma proporción tal cual fue revelado en el Corán.
La proporción de lluvia no tiene que ver simplemente con la cantidad sino también con la velocidad de caída de sus gotas que, independientemente de sus medidas, no exceden cierto límite.

El alemán Philipp Lenard, Premio Nobel de física en 1905, halló que la velocidad de descenso de la gota aumentaba con el mayor diámetro de la misma hasta que llegaba a 4,5 centímetros (0.18 pulgadas). La velocidad de caída no pasaba de los 8 metros/segundo (26 pies/segundo) con gotas de mayor diámetro. Eso lo atribuyó a la modificación de la forma que sufría la gota al aumentar de tamaño debido al flujo de aire. Esa modificación incrementaba la resistencia del aire y la gota disminuía su velocidad.
Como podemos ver, el Corán también atrae nuestra atención sobre la sutil corrección en el valor de caída de la lluvia, lo cual era totalmente desconocido para el ser humano hace 1.400 años.


