Sura an-Naba, 78:6-7

La función de las montañas

El versículo dice que las montañas cumplen la función de evitar sacudidas en la Tierra. Esto era totalmente desconocido en la época de la revelación del Corán y recién se supo como resultado de las investigaciones geológicas…

En el Corán610–632
1223+ años después
Descubierto1855

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El versículo dice que las montañas cumplen la función de evitar sacudidas en la Tierra. Esto era totalmente desconocido en la época de la revelación del Corán y recién se supo como resultado de las investigaciones geológicas modernas.

La función de las montañas

Antes se pensaba que las montañas eran solamente protuberancias que se elevaban sobre la superficie terrestre, hasta que los científicos descubrieron que sus partes conocidas como raíces se hundían por debajo de la superficie con una extensión 10 a 15 veces superior a la parte exterior. En consecuencia, las montañas juegan un papel similar al de un clavo o estaca que sostiene firmemente una tienda de campaña. Por ejemplo, el Monte Everest, con una altura de unos 9 kilómetros, posee una raíz que supera los 125 kilómetros (77,7 millas).1

Las montañas aparecen como resultado de los movimientos y colisiones de las placas que forman la corteza terrestre. Al colisionar dos de ellas, la más fuerte se desliza y se extiende profundamente por debajo de la otra que se comba y forma las montañas.

Un texto científico describe así su estructura:

Donde los continentes tienen más espesor, como en las cadenas montañosas, la corteza se hunde más profundamente en el manto.2

El profesor Siaveda, renombrado geólogo especialista de zonas submarinas, dijo lo siguiente respecto a la manera en que las montañas se presentan como la copa de un árbol vinculada a sus raíces:

La diferencia fundamental entre las montañas continentales y las submarinas yace en el material que las constituye… Pero el denominador común de ambas reside en las raíces que las sostienen. Tanto las continentales como las submarinas tienen raíces con material de baja densidad… Por lo tanto, la función de las raíces es sostener las montañas de acuerdo con la ley de Arquímedes.3

Por otra parte, el libro Tierra , usado durante años como libro de texto en muchas universidades y escrito por el anterior presidente de la Academia nacional de Ciencias doctor Frank Press, dice que las montañas son como estacas enterradas profundamente.4

En otros versículos se compara a ese papel de las montañas con el de las “estacas”:

La función de las montañas

أَلَمْ نَجْعَلِ ٱلْأَرْضَ مِهَٰدًۭا ۝٦ وَٱلْجِبَالَ أَوْتَادًۭا ۝٧

¿No hemos hecho de la tierra lecho y de las montañas estacas?
Sura an-Naba, 78:6-7

En otro versículo se revela que Dios fijo las montañas (Corán, 79:32). La palabra arsaahaa significa aquí “fue enraizada, fijada, clavada en la tierra”. Del mismo modo, las partes de la montaña que se extienden por arriba y por debajo de la superficie también están “clavadas” una con otra, lo que lleva a que fijen la corteza terrestre y eviten que se deslice sobre el magma y entre los estratos. En resumen, se puede comparar a las montañas con los clavos que mantienen unidos dos pedazos de madera. El efecto de fijación de las montañas es conocido como isostasia en la literatura científica. Se denomina así al equilibrio entre la fuerza hacia arriba creada por el manto y la fuerza hacia abajo creada por la corteza terrestre. Por un lado, la montaña pierde masa debido a la erosión (desprendimiento de tierra o derretimiento de glaciares), mientras que por otra parte gana masa mediante la formación de nuevos hielos o de nuevas capas de tierra o piedra debido a las explosiones volcánicas. En consecuencia, al perder peso son empujadas hacia arriba en función de la presión ascendente implementada por los líquidos, pero al volverse más pesadas la fuerza de gravedad las empuja al interior del manto. A ese equilibrio entre ambas fuerzas se lo denomina isostasia. Esta propiedad de las montañas se describe así en una fuente científica:

G. B Airy sugirió en 1855 que la corteza terrestre se podía comparar con una balsa de madera que flota en el agua. Los pedazos gruesos de madera, en comparación con los pedazos delgados, tienen una mayor parte de su volumen por encima de la superficie. Del mismo modo, las partes de mayor espesor de la corteza terrestre sobresaldrán más sobre un líquido o un substrato plástico de mayor densidad. Airy estaba sugiriendo que las montañas tenían una raíz profunda de menor densidad rocosa y publicó su estudio e hipótesis cuatro años después. J. H. Pratt ofreció otra hipótesis alternativa… Columnas de roca de las montañas por debajo de la superficie, deben tener una densidad menor, debido a su mayor extensión, que las columnas cortas por debajo de las zonas de planicie. Ambas hipótesis implican que las superficies irregulares se equilibran por medio de densidades diferentes de las rocas por debajo de los principales caracteres distintivos (montañas y llanuras) de la corteza. Esta situación de EQUILIBRIO describe el concepto de ISOSTASIA.5

Hoy día sabemos que la capa externa pétrea de la superficie de la Tierra está hendida por profundos quiebres e imperfecciones. Dado que el planeta gira muy rápidamente sobre su eje, esas placas se moverían si no fuese por el efecto fijador de las montañas. Si se moviesen, no se formarían el suelo ni la superficie del planeta y el agua no se acumularía allí, las plantas no crecerían y no se podrían construir edificios ni caminos. En resumen, sería imposible la vida. Sin embargo, gracias a la misericordia de Dios, las montañas actúan como clavos y evitan, en gran medida, el movimiento de la superficie terrestre.

Este papel vital de las montañas, descubierto por los geólogos y sismólogos modernos, fue revelado en el Corán hace siglos, como ejemplo de la sabiduría suprema en la creación de Dios.

خَلَقَ ٱلسَّمَٰوَٰتِ بِغَيْرِ عَمَدٍۢ تَرَوْنَهَا ۖ وَأَلْقَىٰ فِى ٱلْأَرْضِ رَوَٰسِىَ أَن تَمِيدَ بِكُمْ وَبَثَّ فِيهَا مِن كُلِّ دَآبَّةٍۢ ۚ وَأَنزَلْنَا مِنَ ٱلسَّمَآءِ مَآءًۭ فَأَنۢبَتْنَا فِيهَا مِن كُلِّ زَوْجٍۢ كَرِيمٍ ۝١٠

… Ha fijado en la tierra las montañas para que ellas y vosotros no vaciléis…
Sura Luqman, 31:10

Notas

  1. Prof. Zighloul Raghib El-Naggar, “The Miraculous Qur’an;” www.wamy.co.uk/announcements3.html. ↩
  2. Carolyn Sheets, Robert Gardner, and Samuel F. Howe, General Science, (Newton, MA: Allyn and Bacon Inc., 1985), 305. ↩
  3. www.beconvinced.com/science/ QURANMOUNTAIN.htm ↩
  4. Frank Press, and Raymond Siever, Earth, 3rd ed. (San Francisco: W. H. Freeman & Company, 1982). ↩
  5. M. J. Selby, Earth's Changing Surface, (Oxford: Clarendon Press: 1985), 32. ↩

Referencias coránicas