Sura an-Naml, 27:33

El pueblo de Saba y la inundación del Arim

Hace muchos siglos la comunidad de Saba fue una de las mayores civilizaciones que poblaron el sur de Arabia. Las fuentes históricas suelen referir que, como la de los fenicios, era una cultura principalmente dedicada al comercio.

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Hace muchos siglos la comunidad de Saba fue una de las mayores civilizaciones que poblaron el sur de Arabia. Las fuentes históricas suelen referir que, como la de los fenicios, era una cultura principalmente dedicada al comercio. De cualquier manera siempre se los ha considerado en los anales históricos como uno de los pueblos más civilizados y avanzados de su época. En las inscripciones de los gobernantes de Saba hay frecuentes referencias a términos tales como “restauración”, “construcción”, etc. La Represa de Ma’rib, uno de los más importantes monumentos de este pueblo, indica a las claras el nivel tecnológico que alcanzaron. El estado de Saba tenía uno de los ejércitos más poderosos de la región, y ello le permitió adoptar una política expansionista. Con su avanzada cultura, su nivel tecnológico y su poderoso ejército, el estado sabeo era una de las “superpotencias” de la península en esos tiempos.

El pueblo de Saba y la inundación del Arim

Este poderoso ejército de los sabeos está también descrito en el Corán. Una expresión de los comandantes del ejército de Saba, referido allí, muestra la confianza que esa fuerza armada tenía en sí misma. Los comandantes le manifestaron a su reina:

قَالُوا۟ نَحْنُ أُو۟لُوا۟ قُوَّةٍۢ وَأُو۟لُوا۟ بَأْسٍۢ شَدِيدٍۢ وَٱلْأَمْرُ إِلَيْكِ فَٱنظُرِى مَاذَا تَأْمُرِينَ ۝٣٣

Dijeron: “Poseemos la fuerza y una poderosa ofensiva, pero tú tienes el comando. ¡Mira pues qué vas a ordenar!”
Sura an-Naml, 27:33

El pueblo de Saba poseía una enorme capacidad de irrigación porque la represa de Ma’rib había sido construida con la ayuda de una tecnología realmente avanzada para esa época. La fertilidad que consiguieron gracias a ello y su control de la ruta comercial, les permitieron un espectacular estilo de vida y un bienestar pleno. Pero en vez de agradecer todo eso a Dios “se alejaron de El”, como nos informa el Corán. Por otra parte, no prestaron atención a las advertencias y recordatorios que se les hizo. Debido a sus pobres valores morales, Dios decidió, evidentemente, que merecían un castigo e hizo que colapsaran sus represas y la inundación del Arim arruinara todas sus tierras.

La capital del estado sabeo era Ma’rib, una ciudad muy rica gracias a su privilegiada ubicación geográfica. Estaba cerca del río Adhanah. El punto en que el río alcanzaba Jabal Balaq era el más adecuado para construir un dique. Aprovechando esto los sabeos construyeron una represa en ese lugar en la época en que recién despuntaba su civilización, la que les facilitó emprender tareas de irrigación artificial. Alcanzaron así una prosperidad increíble y su capital Ma’rib fue una de las ciudades más desarrolladas de la época. El escritor romano Plinio, que visitó la región y la ensalza grandemente, menciona también el notable verdor de la comarca.1

La presa de Ma’rib tenía 16 metros de altura (52,5 pies), 60 metros de ancho (197 pies) y 620 metros de longitud (2.034 pies). Según los cálculos, el área total que podía ser irrigada llegaba a las 9.600 hectáreas (37 millas cuadradas), de las cuales 5.300 (20,5 millas cuadradas) pertenecían a la llamada área meridional y el resto a la septentrional. Estas dos llanuras se mencionan en las inscripciones sabeas como “Ma’rib y las dos planicies”.2 La expresión del Corán, “dos jardines, uno a la derecha y otro a la izquierda” (cfr. Corán 34:15), hace referencia a los imponentes vergeles y viñedos en ambos valles. Gracias a esa represa y sus sistemas de irrigación la región se hizo famosa como la mejor regada y más fecunda del Yemen. El francés J. Holevy y el austríaco Glaser probaron, a partir de documentos escritos, que la represa de Ma’rib existía desde tiempos antiguos. Documentos redactados en el dialecto himer consignan que esa represa, que hizo muy productivo el territorio, marcaba el pulso de la economía.

La represa que colapsó en el año 542 aC. condujo a la inundación del Arim y a enormes daños. Los viñedos, huertas y campos cultivados fueron completamente destruidos.

Parece que esa gente entró, después de esa catástrofe, en un período de rápida contracción hasta que el estado de Saba desapareció.

El pueblo de Saba y la inundación del Arim

Cuando examinamos el Corán a la luz de los datos históricos que acabamos de suministrar observamos que existe allí una sustancial coincidencia. Tanto los hallazgos arqueológicos como los datos históricos verifican lo relatado en el Corán. Tal como se menciona en los versículos ese pueblo, que no escuchaba las exhortaciones de sus profetas y rechazaba la fe con ingratitud, fue finalmente castigado con una mortal inundación. Esta es descripta en el Corán en los siguientes pasajes:

لَقَدْ كَانَ لِسَبَإٍۢ فِى مَسْكَنِهِمْ ءَايَةٌۭ ۖ جَنَّتَانِ عَن يَمِينٍۢ وَشِمَالٍۢ ۖ كُلُوا۟ مِن رِّزْقِ رَبِّكُمْ وَٱشْكُرُوا۟ لَهُۥ ۚ بَلْدَةٌۭ طَيِّبَةٌۭ وَرَبٌّ غَفُورٌۭ ۝١٥ فَأَعْرَضُوا۟ فَأَرْسَلْنَا عَلَيْهِمْ سَيْلَ ٱلْعَرِمِ وَبَدَّلْنَٰهُم بِجَنَّتَيْهِمْ جَنَّتَيْنِ ذَوَاتَىْ أُكُلٍ خَمْطٍۢ وَأَثْلٍۢ وَشَىْءٍۢ مِّن سِدْرٍۢ قَلِيلٍۢ ۝١٦ ذَٰلِكَ جَزَيْنَٰهُم بِمَا كَفَرُوا۟ ۖ وَهَلْ نُجَٰزِىٓ إِلَّا ٱلْكَفُورَ ۝١٧

Los de Saba tenían ya un signo en su territorio: dos jardines, uno a la derecha y otro a la izquierda. “¡Comed del sustento de vuestro Señor, y agradecedle! Tenéis un buen país y un Señor indulgente”. Pero se desviaron y enviamos contra ellos la inundación del dique [sayl al-’arim]. Y les cambiamos aquellos dos jardines por otros dos que producían frutos amargos, tamariscos y unos pocos azufaifos. Así les retribuimos por su ingratitud. No castigamos sino a los desagradecidos
Sura Saba, 34:15-17

El castigo enviado a los sabeos se denomina en el Corán sayl al-’arim que significa “la inundación de ‘arim ”, y nos informa también de la forma en que se produjo ese desastre. La palabra ‘arim significa dique o barrera. La expresión sayl al-’arim designa entonces una inundación que se produce por el colapso de esa barrera o represa. Los comentadores islámicos resolvieron lo relativo a la época y el lugar guiados por los términos utilizados en el Corán acerca de la inundación del Arim . Por ejemplo, Mawdudi escribe en su comentario:

Tal como se utiliza en la expresión sayl al-’arim , la palabra ‘arim se deriva de áriman que era utilizada en el dialecto del Sur de Arabia y que significa ‘dique’, ‘barrera’. En las ruinas desenterradas mediante las excavaciones realizadas en el Yemen se encontraron inscripciones en las cuales esta palabra se utilizaba a menudo con este significado. Por ejemplo en las inscripciones ordenadas por Ebrehe (Abraha), el monarca etíope del Yemen, después de la restauración de la gran muralla de Ma’rib en los años 542 y 543 d.C., la palabra es usada con el sentido de una barrera ( dam ) en el tiempo... Por lo tanto, la expresión sayl al-’arim significa ‘una inundación producida por la destrucción de una represa o dique’. Y les cambiamos aquellos dos jardines por otros dos que producían frutos amargos, tamariscos y unos pocos azufaifos (Corán 34:16). Es decir, después del colapso del dique, todo el país se inundó. Los canales que habían sido cavados por los sabeos y las murallas que habían sido construidas como diques entre las montañas resultaron destruidos y el sistema de irrigación colapsó. Como consecuencia de ello toda la comarca, que antes era un vergel fecundo, se convirtió en una jungla, no quedando más frutos que los que producen algunos arbustos.3

El arqueólogo cristiano Werner Keller, autor del libro “La Biblia Tenía Razón” (Und Die Bible Hat Doch Recht), acepta que la inundación del Arim se produjo según la descripción del Libro del Islam y escribe que su existencia y la destrucción de todo el país por su colapso prueba que lo que dice el Corán acerca del pueblo de los jardines en verdad tuvo lugar.4

Después del desastre mencionado la región comenzó a convertirse en un desierto y el pueblo de Saba perdió su principal fuente de ingresos con la desaparición de sus tierras agrícolas. Recibieron así, finalmente, un terrible castigo, por no ser agradecidos con Dios..

Notas

  1. Hommel, Explorations in Bible Lands (Exploraciones en tierras bíblicas), Philadelphia: 1903, p. 739. ↩
  2. “Marib”, Islam Ansiklopedisi: Islam Alemi, Tarihi, Cografya, Etnografya ve Bibliyografya Lugati (Encyclopedia of Islam: Islamic World, History, Geography, Ethnography, and Bibliography Dictionary [Enciclopedia del Islam: Diccionario del mundo islámico, historia, geografía, etnografía y bibliografía]), Vol. 7, ps. 323-339. ↩
  3. Mawdudi, Tefhimul Kuran, Vol. 4, Istanbul: Insan Publications, p. 517. ↩
  4. Werner Keller, Und die Bibel hat doch recht (The Bible as History; a Confirmation of the Book of Books [La Biblia como historia: una confirmación del Libro de libros]), New York: William Morrow, 1956, p. 207 ↩

Referencias coránicas