Sura al-Anbiya, 21:32

El techo protegido

Esta propiedad del cielo ha sido descubierta por la ciencia en el siglo XX. La atmósfera que rodea la tierra cumple funciones importantes en la conservación de la vida.

En el Corán610–632
1326+ años después
Descubierto1958

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Dios llama nuestra atención en el Corán sobre un importante atributo del cielo:

El techo protegido

وَجَعَلْنَا ٱلسَّمَآءَ سَقْفًۭا مَّحْفُوظًۭا ۖ وَهُمْ عَنْ ءَايَٰتِهَا مُعْرِضُونَ ۝٣٢

Hemos hecho del cielo un techo protegido, pero no obstante ellos se desvían de Nuestros Signos
Sura al-Anbiya, 21:32

Esta propiedad del cielo ha sido descubierta por la ciencia en el siglo XX. La atmósfera que rodea la tierra cumple funciones importantes en la conservación de la vida. Al destruir por la fricción muchos meteoros, grandes y pequeños, que se aproximan a la tierra, impide que estos lleguen al suelo y dañen a los seres vivientes.

Además, la atmósfera filtra las radiaciones provenientes del espacio exterior que son perjudiciales para la vida. Su característica más sorprendente es que sólo permite que pasen a través de ella radiaciones inocuas y útiles, como la luz visible, la radiación ultravioleta de baja longitud de onda y las ondas de radio. La radiación ultravioleta de baja longitud de onda, que la atmósfera deja entrar sólo parcialmente, es muy importante para la fotosíntesis de las plantas y para la supervivencia de todos los seres vivos. La mayoría de la radiación ultravioleta intensa emitida por el sol es filtrada por la capa de ozono y sólo una parte limitada —y esencial— de su espectro alcanza la tierra.

La función protectora de la atmósfera no termina allí: también ampara a nuestro planeta del intenso frío del espacio exterior que llega aproximadamente a — 270 °C (— 454 °F). Pero además existe una capa originada por el campo magnético de la Tierra, llamada cinturón (o cinturones)

de Van Allen, que sirve asimismo como escudo contra la radiación perjudicial emitida por el sol y otras estrellas, mortal para los seres vivos. Los masivos y frecuentes estallidos de energía llamados erupciones solares destruirían todo lo orgánico en nuestro planeta si no existiera el cinturón de Van Allen.

El Dr. Hugo Ross ha señalado la importancia del cinturón de Van Allen en nuestras vidas:

El techo protegido

La Tierra tiene mayor densidad que cualquiera de los planetas del sistema solar. Su gran núcleo de hierro-níquel es la causa de nuestro gran campo magnético, que es el que produce el escudo de Van Allen. De ese modo la tierra queda protegida de la radiación proveniente del espacio exterior. Si este escudo no estuviera presente, sería imposible aquí la vida. El único planeta con un campo magnético similar al nuestro pero 100 veces menos potente, es Mercurio, en tanto que Venus carece de campo magnético. El escudo de Van Allen es un diseño único para la tierra.1

La energía liberada solamente por una de las erupciones solares detectada en años recientes, fue calculada equivalente a la explosión de 100 mil millones de bombas atómicas como la arrojada sobre Hiroshima.

Cincuenta y ocho horas después de la erupción se pudo observar que las agujas de las brújulas realizaban movimientos inusuales y que la temperatura a 250 kilómetros (155 millas) por encima de la atmósfera se elevaba a 2.500 °C (4.532 °F).

En resumen: a nuestro mundo lo protege de amenazas externas un sistema perfecto que funciona a gran altura. Lo notable es que Dios nos informó en el Corán de ello hace muchos siglos.

Notas

  1. Dr. Hugh Ross, Big Bang Refined by Fire, 1998. Reasons To Believe (Razones para creer), Pasadena, California. http://www.jps.net/bygrace/index.html. ↩

Referencias coránicas